Aurín Rodríguez

Tu tienes una vida de oportunidades y propósito!

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¿Qué decides, hacerlo tu, o dejar que Él lo haga?.

Primera parte.

Muchas personas en el pasado han puesto su confianza en otro(s) para que les apoyen en la obtención de algo, ya sea de un bien o que les ayude a alcanzar una meta. Pero lastimosamente, los demás en muchas ocasiones nos fallan cuando les pedimos su apoyo y esto; poco a poco, va formando en nosotros la creencia de que sólo obtendremos las cosas si las hacemos por nosotros mismos.

 

Esta creencia llega a ser una fortaleza[1], que puede impedir que vivamos conforme a los deseos de Dios para nuestras vidas y peor aun, nos alejan de la fe en la que estamos llamados a vivir.

La Biblia dice que Dios hace cosas tan grandes por nosotros (sus hijos) que no hay fuera de Él quien pueda hacerlas. No se ha visto un dios, ni una persona, que obre tan generosamente a favor de los que le aman como lo hace Dios.

Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera. (Isaías 64: 4).

Dios se goza cuando vemos cumplida nuestras expectativas y cuando confiamos en Él para alcanzar las cosas que deseamos.

Cuando le entregamos el señorío de nuestras vidas a Dios, con Él viene su paga y su recompensa.

He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro (Isaías 40:10).

Pero NO se trata de que vamos a venir a Dios, en busca o a cambio de algo como si el fuera nuestro ATM, porque a Dios venimos contritos y humillados reconociendo que Él es nuestra salvación, a Él se viene en arrepentimiento reconociendo el sacrificio de su hijo y como decíamos la semana pasada, a los que así llegan, a éstos Cristo justifica dándoles el privilegio de poder llamarse hijos de Dios.

Como pastor, Dios apacentará su rebaño. Él nos alimenta, vela por nuestras vidas, nos lleva a lugares de descanso. Él definitivamente, va a suplirnos de todo lo que nos falta y que por ende, nos preocupa (Ver Salmo 23).

Sin embargo, a pesar de la naturaleza generosa de Dios hacía nosotras, al compartir con muchas mujeres; unas que han venido a Cristo y otras que aún no han venido a sus pies lo que he visto es, que ambos grupos tienen en común muchas cosas, en cuanto a las cosas que les preocupan. Tal vez las primeras en menos medida que las segundas, porque muchas de éstas, han rendido a Cristo aun sus mas internas preocupaciones y han decido esperar el tiempo de Dios para cada cosa.

Pero me atrevo a decir que creyentes o no creyentes, como mujeres tenemos preocupaciones que se hacen evidentes en nuestras conversaciones y dentro de estas están:

a) Tener una pareja o conservarla
b) Tener hijos
c) Ser bellas y
d) Tener cubiertas nuestras necesidades financieras.

Por favor no me juzguen si he omitido alguna, o si esta selección no les parece muy espiritual, para mi si son espirituales y por lo tanto, deben llamar nuestra atención y esto lo digo porque si estas cosas son preocupaciones que encuentro en muchas de las conversaciones que tengo con mujeres, entonces: definitivamente estos temas tienen sus implicaciones en la vida espiritual de las mujeres.

Y aunque muchas veces, las que han rendido su vida a Cristo, temen ser francas al respecto para no ser juzgadas, esto no hace falsa la idea que tengo de que: las mujeres se preocupan y se ocupan en estos temas.

Yo misma pienso en estas cosas y a veces estos pensamientos se convierten en preocupaciones, que sólo desaparecen cuando acudo a La Palabra de Dios y la oración en busca de la fe para superarlas.

Creer que nosotras podemos hacer todo lo necesario para alcanzar cada una de estas cosas, es caer en el grupo de aquellos que no han conocido que Dios obra a favor de aquellos que esperan en Él. La Biblia dice ¿No has sabido, no has oído? Como diciendo:"Si te afanas, si te cansas, es porque no has escuchado de lo que Dios hace por aquellos que esperan en Él".

Los que esperan en Él pueden levantar alas sobre los obstáculos, sobre las preocupaciones, sobre los temores, pueden caminar hacia sus promesas sin cansarse. Pero cuando no creemos en lo que Dios ha prometido hacer por nosotros, nos agobiamos, nos cansamos, nos rendimos, etc.

¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. .. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán (Isaías 40:28-31).

Por un tema del tiempo que les toma, y para que puedan leer los mensajes tranquilas voy a publicar este mensaje en una serie de mensajes sobre dos de nuestras preocupaciones, que son:

a) Embellecernos, porque creo que está muy vinculado a querer tener una pareja o mantener la que tenemos, y a sentirnos bien con nosotras mismas

b) La preocupación por las finanzas, por todo lo que el entorno mundial nos refleja hoy y la carga que esto traer a nuestras vidas.

Espero en Dios, que algún día podamos conversar sobre las dos restantes.

En la próxima entrega de este mensaje que voy a enviar MUY PRONTO, te lo prometo, vamos a hablar un poco sobre nuestra preocupación de ser bella. Por ahora, te pido recordarle a tu alma lo que dice el verso en Isaías 64:3 que nos habla de la naturaleza generosa de Dios hacia nosotras.

Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera. (Isaías 64: 3).

No sé como se llaman tus preocupaciones, pero yo sé que Dios puede disolverlas, si empiezan a confiar en lo que su palabra nos expresa.

Pidamos a Dios NO caer en la tentación de querer hacer lo que sólo Él puede hacer, y NO afanarnos en preocupaciones que podemos entregar a Dios y que sólo Él, puede resolver por nosotras.

Ahora es el tiempo de decidir, si dejamos que Dios haga por nosotras o nos enredamos en los afanes de conseguir las cosas ..... para a la larga no tener nada resuelto!!.

Hasta pronto, Aurin Rodriguez.

[1] Recuerden que hace unas semanas atrás, explicamos que una fortaleza es una creencia se arraiga en nuestra vida poco a poco, son creencias que tenemos y que andamos de acuerdo a ellas, porque se han implantando en nosotros a través del tiempo ya sea, por lo que nos enseñaron nuestros padres o lo que decidimos creer en cada circunstancia de la vida. Todas y cada una de éstas, son contrarias a la fe en Dios, vienen por lo que otros nos dicen, o por lo que otros nos argumentan, y lastimosamente muchos vienen de nuestra mente cuando ésta, NO puede pensar conforme a lo establecido en La Palabra de Dios.

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