Aurín Rodríguez

Tu tienes una vida de oportunidades y propósito!

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¿Por qué NO confrontamos ? (2)

(2da parte).

Creo que la mayoría de las veces nosotros no confrontamos por temor a ser rechazados, o a no ser comprendidos, o para evitar el conflicto y otras veces no confrontamos sencillamente, porque NO sabemos cómo hacerlo. Yo no soy sicóloga o nada por el estilo, por lo que no puedo decirles cómo aprender a confrontar, pero si puedo compartirles lo que he recibido de parte de Dios en estos últimos días, sobre cómo prepararnos para tener el valor de confrontar cuando sea necesario.

¿Cuál es la mejor forma de prepararnos para poder confrontar?

 

1. Debemos estar bajo el cuidado constante de Dios.

La verdad es que para no sorprendernos con nuestro proceder y poder estar confiados en que haremos lo correcto en cualquier situación que se nos presente, tenemos que constantemente pedirle a Dios que nos examine y que nos muestre qué hay en nosotros, y qué cosas tenemos pendientes por cambiar. David dijo: "Júzgame, oh Dios, ...escudríñame, oh Dios, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos" (Salmo 126:1-3).

Si la primera vez que me vi expuesta a una situación que no pude confrontar, hubiese ido a Dios en busca, para que me mostrara qué había en mí y QUÉ ME HIZO ACTUAR CONTRARIO A LO QUE LA RAZÓN ME DICTABA, estoy segura que las cosas hoy serian distintas.

Debemos constantemente buscar de Dios, buscar su consejo cuando hay confusión en nosotros(causando que tengamos pensamientos que se oponen).

En el Salmo 126 cuando David le pide a Dios que lo examine, fíjense que él termina diciendo: "Porque tu misericordia está delante de mis ojos" y esta es la porción del verso que quiero resaltarles, porque es lo importante aquí. David dice examíname busca lo que hay en mí, Dios ve lo que motiva mi proceder, etc. y le dice a Dios : - "Hazlo porque yo se que, Tus misericordias están delante de mis ojos".

¿Pueden verlo? cuando Dios nos examina, Él NO nos juzga, por el contrario; nos enseña y nos lleva en amor a entender las cosas. Dios nos ve a través de sus ojos cargados de amor y misericordia, se compadece de nosotros, nos mira como hijos que aun no saben hacer las cosas, a pesar de que Él ha tratado de enseñarles muchas veces.

Dios NO nos dice: -"¿Otra vez tú estás en esto?", o ¿Cómo es posible que tú no has aprendido? Muy lejos de esto, lo que Dios hace es renovar cada día sus misericordias sobre nosotros y nos enseña una y otra vez sobre lo que debemos aprender, lo hace con tanto amor como si fuera la primera vez. Y lo más importante Dios tiene fe en que aprenderemos. Dios NO se fatiga enseñándonos y promete perfeccionarnos.

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6).

No tengamos temor, sometámonos confiadamente al escrutinio de Dios, permitamos que se nos muestre nuestras debilidades y que podamos entender porque no podemos confrontar. Una vez lo entendamos, empecemos a orar por esto y creamos que Dios nos capacita para superar estas cosas.

2. Debemos examinarnos nosotros mismos.

Además de someter a Dios nuestros pensamientos y nuestro corazón para que Él nos examine, también debemos constantemente examinar nuestro caminar en la fe. La Biblia dice en 2 Corintios 13:5 que nos examinemos nosotros mismos, que nos probemos a nosotros mismos para ver si realmente estamos en la vida de fe.

Una vida de fe, sabe que el miedo no es de Dios y no permite que el temor le detenga cuando tiene algo que confrontar.

Es como les decía a unas amigas mientras cenábamos unas semanas atrás: - "Quienes tienen una vida de fe, siempre esperan lo mejor de Dios y no permite que el pasado ni las circunstancias adversas le hagan creer lo contrario".

Como les decía en la primera parte de este mensaje, me he tomado un tiempo para examinarme, porque quiero saber cómo anda mi vida de fe, cómo mis actos hablan de la fe que tengo, y qué estoy esperando de Dios. ¿Y saben qué? Ciertamente he encontrado cosas que han tomado ventaja sobre mi fe, cuando se trata de relaciones. Estas cosas han querido robarme la seguridad de ser yo misma y peor aun... han querido robarme la fe, que enfrenta las cosas cuando es necesario.

Y en la fe, es importantísimo sabernos relacionar. Somos un cuerpo y como iglesia debemos procurar edificarnos unos a otros, cubrirnos unos a otros. Fuera de la iglesia somos sal y luz, por lo que debemos impactar en todas las relaciones que tenemos de forma tal, que estas sirvan como base para edificar en el amor de Cristo.

Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo (Mateo 5:13-14).

Dentro de lo que he podido ver en este tiempo de reflexiones, es que en mi vida había una lista de acontecimientos del pasado que quieren robarme mi presente y mi futuro.

Increíble!!! Sé que Dios ha sanado mi vida, que me ha rescatado de muchas cosas del pasado soy un testimonio vivo de su amor y su misericordia y no entiendo cómo no he sido capaz de creer que aunque en el día de hoy (mi presente) algunas circunstancias del pasado se repiten, yo ya no soy la misma, he sido transformada en carácter por Dios y por esto, capacitada para enfrentar las cosas de forma diferente. No entiendo por qué a pesar de esto, cuando se repitieron circunstancias del pasado, dejé que la duda se robara mi seguridad.

Creo que he sido como Marta cuando le dijo a Jesús: - "Si hubiese estado aquí Lázaro no hubiera muerto", ella creyó más en la sanidad del tiempo pasado, pensaba que lo mejor era que Jesús hubiera estado cerca y no fue capaz de llevar al presente, su fe en Jesús. Ella había olvidado que Jesús es el mismo, hoy ayer y siempre.

Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. (Juan 11:22).

Uf! Pobre de mí como dijo Isaías, puesto que me he visto de frente con Dios, y he tenido que reconocer que mi duda me robó la bendición de mi presente.

Sobre mi futuro, Dios también ha sido claro. Él me garantiza que por encima de toda relación y de toda circunstancia él me va a cuidar y a sustentar, mi futuro está bajo su cuidado no bajo el cuidado de nadie más.

Él ha dicho que lo que viene a nuestras vidas es nuevo, que no vienen sucesos amargos. Pero que terquedad la mía, de estar buscándole la 5ta. Pata al gato. Que insensatez y que falta de fe!!!.

Es terrible que a veces nos dejemos enredar en el temor, como si fuéramos de aquellos que nunca han visto la mano de Dios en sus vidas.

Hoy y con todos ustedes como testigos, pido perdón a Dios por haber dudado de lo que Él ha venido haciendo en mi vida, pido perdón a Dios por no creer que me ha dotado de nuevas cualidades que debo poner en práctica ...pero YA!!!.

Yo me visto del nuevo hombre creado por Dios y me despojo totalmente de esa vieja Aurín que le gusta buscarle las 5ta. pata al gato. Hoy me dispongo a hacer lo que Dios nos dice en su palabra en Efesios 4:

• Dejo mi vieja manera de pensar a un lado sobre las relaciones.

• Me renuevo en Cristo, orando y llenando mi mente de su palabra para estar preparada y poder desechar toda mentira, todo engaño que me haga sentir temor cuando se trata de confrontar .

Y me dispongo confiada en Dios a hablar la verdad con mi prójimo, aun cuando se trate de algo que no es fácil de resolver.

Si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 2y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros (Efesios 4:21-25).

3. Debemos tener confianza en nosotros mismos.

Su amor se lleva el temor de nuestras vidas: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones y si realmente lo recibimos, será suficiente con estar totalmente convencidos de su amor, para que el temor no encuentre lugar en nosotros. Pablo oraba fervientemente a fin de que los creyentes fueran capaces de entender cuán amor nos ha dado Dios y que de esta forma estuvieran arraigados en la fe, seguros y estables. Solo quien ha internalizado el amor de Dios en su vida puede estar firme en la fe, arraigado echando raíces de fe y solo éstos pueden tener UNA VIDA DE FE QUE ESPERA LO MEJOR DE DIOS.

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios (Efesios 3:14-21 ).

Debemos tener fe en que podemos ser auténticos sin miedos a ser rechazados. Para esto es necesario que vivamos en fe, teniendo la certeza de que cosas buenas han de pasarnos y que Dios es soberano sobre las circunstancias de la vida.

Debemos entender que hay un buen porvenir que Dios ha preparado para nosotros.
Así ha dicho Dios: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos..esperanza hay también para tu porvenir (Jeremías 31:16-17).

Debemos tener fe en que NO se van a repetir las experiencias pasadas que tuvimos y tener fe en que Dios está haciendo cosas nuevas que debemos disfrutar.

No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz (Isaías 43:18 y 19).

No nos descartemos a nosotros mismos, pensando que no lo lograremos, tengamos fe en que tal como somos; con nuestras creencias, con nuestras fortalezas y con nuestras debilidades, seremos aceptados y amados.

Espero en Dios, que si alguna de ustedes está en medio de una situación que debe confrontar y no lo hecho por el temor a ser rechazada, o por cualquiera otra razón, hoy pueda entender que en Dios puedes tener el valor para hacerlo. No pierdas más tiempo acude a Él en busca de tu victoria, en medio de tu debilidad Dios se hace fuerte.

Confiada en que estas palabras darán frutos para tu vida, se despide
Tu hermana en Cristo,
Aurín Rodríguez S.

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