Aurín Rodríguez

Tu tienes una vida de oportunidades y propósito!

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¿Estás cansada de ser tan débil en…?

Todos queremos ser fuertes, y tal vez se deba a escritos como el que encontré hace poco en internet, que decía: El mundo es de los fuertes, de los que no se rinden, de los que enfrentan sus miedos.

O tal vez, todos queremos ser fuertes por otras razones tales como:

* El desanimo que nos llega cuando por alguna debilidad no nos comportamos como queremos o,
* Cuando la debilidad no nos permite logar las metas o,
* Cuando por debilidad en el carácter no ponemos limites a otros, etc.

Pero por la razón que sea, lo cierto es que Nadie parece querer ser débil.

I. La debilidad en mi vida, no ha sido fácil de manejar.

 

Con tal de ser más fuertes, muchos dedican horas de estudios, horas entrenándose y horas en todo tipo de actividades. Y yo, no me quedo nada atrás en todo eso, y aunque he superado muchas de las frustraciones de la debilidad, aun como decía el ex presidente Hipólito Mejía: "Hay mucho por hacer", si así es; "Hay mucho por hacer en mi vida", pero Gloria a Dios que lo que está pendiente no está del todo en mis manos, sino que es mucho más lo que está en las manos de Dios, quien ha prometido que la obra de transformación que ha iniciado en mí, la va a concluir. La Biblia dice:

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6).

Con todo mi corazón quiero decirles que este tema "me ha dado duro", como decimos los dominicanos, porque cuando se ha tratado de que otros se aprovecharon de mis debilidades además de lo que eso duele, era mucho lo que yo tenía que orar, y de verdad, se los digo, se ha tratado de: Mucho orar, pero muchoooooo... para que el enojo abandonara mi corazón y mis pensamientos.

Y si se trataba de que en medio de una relación de amistad, laboral, emocional, familiar etc. Yo me percatara de que mi debilidad no me había permitido poner los limites, empezaba cual gallareta a reclamarme, el porqué siempre pasaban estas cosas conmigo.

II. Buscando una solución:

En búsqueda de ayuda, fui a varios libros cristianos sobre el temperamento, sobre el carácter, sobre los límites, sobre las ofensas, etc. En todos aprendí un montón de cosas útiles, y conceptos muy buenos. Sin embargo a la hora de la verdad, aplicarlos no era lo que yo hacía naturalmente, por el contrario volvía a mis hábitos que reflejaban mis debilidades. Y a veces, podía lograr implementar algunas cosas aprendidas pero nunca salía satisfecha de esos logros, porque dejaban en mi el mal sabor de todo el esfuerzo que tenía que hacer para establecer límites, para no enojarme, etc.

Con todo esto que les comento como mis antecedentes, hace poco ha llegado el tiempo de fijar mi atención en la vida de un hombre que pudo decir que se gozaba en sus debilidades. Me refiero al Apóstol Pablo quien llegó a gozare en sus debilidades.

En lugar de estudiar, de luchar contra la corriente, este hombre se detuvo en un momento de su vida a procurar fervientemente el entender en Dios, la razón por la cual sus debilidades estaban latentes.

Claro está que el momento de entender el porqué de sus debilidades no vino de la noche a la mañana. Durante un buen tiempo hubo una lucha tremenda en su vida. En La Biblia vemos claro que este hombre oró muchas veces, buscando la salida a su debilidad y fue tanta su lucha que llegó a decir: "el mal que no quiero, hago", lo que denota claramente, que en su debilidad llegó a fallarle incluso a Dios.

III. Las debilidades nos quieren robar las mayores fuentes de fortalezas.

Pablo tenía una vida muy cercana y dedicada a Dios, tan cercana a Dios que subió al tercer cielo y fue el recipiente de grandes revelaciones, fue el portador de un mensaje y un carácter que cambiaría el rumbo de la historia del pueblo de Dios, no obstante de toda esa bendición, en la vida de este hombre había una lucha por eliminar sus debilidades. Y en medio de esa lucha, las debilidades le estaban robando el gozo de semejante privilegio.

Leamos 2 Corintios 2:2-10 para entender mejor todo lo que les he explicado.

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades. .. Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte! (2 Corintios 12:1-10).

Me imagino el asombro del Apóstol Pablo cuando en medio de su oración ferviente para ser librado de sus debilidades, Dios le dice: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Corintios 2:9).

IV. Dios ha prometido ser nuestra fortaleza en medio de nuestras debilidades:

Desde antes de la fundación del mundo, Dios había entregado a su hijo amado para que en la cruz pagara por nuestras debilidades. A través de la cruz lo que fue débil en nosotros (el pecado, la caída) fuese cambiado en el poder de resurrección, y fuimos llevados de muerte a vida y a una vida nueva con Cristo Jesús.

Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mateo 25:34).

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, (Efesios 1:4).

No sólo vino al mundo a pagar el precio por nuestras debilidades, sino que HOY está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros y por nuestras debilidades. No está a la diestra del Padre, como uno que recita lo que quiere, sino como uno que PUEDE COMPADECERSE de nuestras debilidades, es decir: que las entiende para tener misericordia de nosotros, y entiende el estado de vulnerabilidad en el que nos ponemos mientras somos débiles.

Él fue tentado, él sintió el dolor físico, el dolor emocional que produce la traición, él pasó por todo lo que pasamos tú y yo cuando somos débiles.

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:14-16).

V. Nuevamente en Dios encontramos la respuesta.

Cuando vamos a Dios a buscar un porqué de nuestras debilidades, Él trae respuestas a nuestras vidas. La Biblia dice: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá ( Mateo 7:7-8).

Tanto Pablo como Nuestro Señor Jesucristo, nos dieron el ejemplo de cómo vencieron sus debilidades y es fue que ambos fueron al Padre en busca de su fortaleza. En medio de la debilidad buscaron de Dios en oración, buscaron su voz. La Biblia está llena de ejemplos del hábito de oración que tenía Jesús veamos dos a continuación:

Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar (Lucas 11:6).

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar (Lucas 18:1).

Jesús se retiraba siempre a orar y en sus momentos más débiles oró tanto que dice La Biblia, que era su sudor como gotas de sangre. En medio de su oración vemos la respuesta de Dios cuando se apareció un ángel para fortalecerle.

Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. ... Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación. (Mateo 26:36-46).

HAY UNA PROMESA DEL PADRE: Cuando nos ponemos en manos de Dios, Él nos fortalece en medio de nuestras debilidades.

Acércate confiadamente a buscar de Dios en medio de tus debilidades, Él ha prometido fortalecerte en medio de tus debilidades. La Biblia dice: Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil. (Ezequiel 34:15-17).

De igual forma que lo hizo Jesús y Pablo, vemos a otros hombres de Dios que obtuvieron su fortaleza en la fe. En el libro de Hebreos vemos que mediante la fe, se mantuvieron mirando a Dios y no a su entorno o las circunstancias, su fe les trajo la fortaleza para alcanzar las cosas.

29 Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. 30 Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días... 33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. (Hebreos 11:29-35).

VI. YA ES TIEMPO DE enfocarse en lo correcto.

Hace unos días llegó a mi oficina una revista, "lo curioso" es que en su portada trae a un personaje que años atrás vi en una video-conferencia de líderes que se transmite en muchas naciones vía satélite. En su conferencia él decía que perdemos mucho tiempo atendiendo nuestras debilidades cuando nuestra atención debería estar en nuestras fortalezas, cuando lo vi supe que todo esto no era una casualidad, era una "Dios-Coincidencia" que llegó en un momento en que casi me deslizo a enfocarme nuevamente en mis debilidades.

Pero en las infinitas misericordias de Dios, al ver la revista pensé en estos versos que hemos estado estudiando hoy, y ciertamente es así: en lugar de estar enfocándonos y lamentándonos porque somos débiles en algo, gocémonos en todas nuestras fortalezas de las cuales; la primera y la más importante, es DEPENDER DE DIOS.

Gocémonos por lo que hacemos bien, gocémonos por los dones que Dios nos ha entregado, por lo bien que hacemos aquellas cosas en la que SI somos fuertes y dejemos a Dios mostrarse en medio de nuestras debilidades. Recuerda que Dios le dijo a Pablo, que su poder se perfecciona en la debilidad nuestra.

Oremos: Padre eterno, gracias por mis debilidades, gracias porque en medio de ellas tú te haces fuerte en nosotros, gracias porque aquellas que me han impulsado a buscarte finalmente. Espíritu Santo hoy te pido que cuando este hombre carnal traiga a memoria sus debilidades para lamentarse, tú me redarguyas y me recuerdes que en lugar de lamento debo proclamar el gozo por todo aquello que SI hago bien, no permitas que mis pequeñas debilidades opaquen todas las fortalezas que Dios ha repartido en mi vida.

Dios las bendiga a todos,
Aurín R.

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