Aurín Rodríguez

Tu tienes una vida de oportunidades y propósito!

  • aurin-nuevo

EL PODER DEL PERDÓN (1)

Sé que muchas veces en este grupo hemos tratado el tema del perdón de distintas formas, pero parece que nunca es suficiente cuando se trata de enseñar sobre lo que el perdón puede lograr en nuestras vidas. Esta vez, tendremos un enfoque que tal vez a ustedes les parezca ser más drástico que en las ocasiones anteriores, y es así porque hay un sentido de urgencia en mi corazón, al ver tantas vidas afectadas por la falta de perdón.

Me duele ver como la falta de perdón nos encadena, nos paraliza en el tiempo, nos roba el gozo, y nos deteriora; llevándose hasta la belleza física cuando desde adentro la amargura empaña nuestros rostros.

 

Las raíces de amargura no son cosas que deben tomarse a la ligera. La Biblia dice que las mismas pueden apartarnos de Dios Vivo (Hebreos: 15). Espero en Dios que esta misma noche, el Espíritu Santo nos traiga convencimiento a todos de los estragos que causa la falta de perdón en nuestras vidas, y que con su apoyo, nos dirijamos a Jesús en busca de ser libertados de los mismos. Pongámonos confiados en manos del Espíritu Santo, quien puede darnos el discernimiento y el convencimiento.

Y cuando venga el Espíritu Santo, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio (Juan 6:8).

Para entender hasta donde la falta de perdón puede encadenarnos esteremos estudiando La Parábola de Los dos deudores en Mateo 28. Leámosla a continuación.

23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. 28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 30 Más él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. (Mateo 18:23-35).

En esta parábola, se narra la historia de los dos deudores que Jesús contó para ilustrar la importancia del perdón. Se trata de un Señor que quiso hacer cuentas con sus siervos y vemos que uno de los deudores , le debía a su señor 10,000 talentos los cuales no podía pagarle. Para entender la magnitud de la deuda de este hombre, veamos que significan esos 10 mil talentos.

* 1 talento = 21,600 gramos de plata; por lo que 10,000 talentos = 216 toneladas de plata (216,000,000. grs.) El pago al trabajador por un día de trabajo, (a lo que se le llamó "denario") = 4 grs. de plata; entonces: = 1 talento = 5,400 días de trabajo, por lo que 10,000 talentos = 54,000,000 días de trabajo, lo que son 147,000 años continuos de trabajo.

Esos 147,000 años, para muchos estudiosos de la Biblia representan el tamaño de la ofensa que hicimos contra Dios al pecar y nuestra imposibilidad de dejar la deuda saldada.

Este deudor hubiera trabajado todos los días de su vida tratando de pagar la deuda, y no hubiera quedado "ni cerca" para cancelar el 1% de ésta. Tampoco hubiera alcanzado el trabajo de todos sus familiares, aun el de sus descendientes por muchas generaciones. Aún así, él le dijo a su Señor: - "Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo".

Lo que el siervo contestó o alegó a su amo, cuando dijo: - "Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo"., es tipo de lo equivocado que muchos están al creer que por sus obras (trabajo, esfuerzo, etc.), podrán ser perdonados de sus pecados. La Palabra es clara: Es sólo por gracia y por amor que somos salvos mediante el sacrificio de Cristo, de otra forma hubiera sido imposible que recibiéramos la salvación.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8-9).

La palabra gracia (charis) tiene muchos significados en el griego, pero en el contexto de este verso se refiere al acto espontaneo y voluntario de Dios de amarnos y perdonarnos.

I. Perdonar es obediencia a su Palabra.

Perdonar es obedecer a Dios. La Biblia deja este tema muy claro, hemos sido perdonados por Dios y él espera que hagamos lo mismo con otros. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (Mateo 6:14-16).

En la parábola de los dos deudores dice que el siervo-deudor y su familia fueron perdonados y liberados, porque el Señor fue movido a misericordia, cuando el deudor rogó por el perdón. De igual forma, tú debes perdonar a otros por gracia, no por sus obras.

No tuviste que trabajar para conseguir el perdón. Dios espera que extiendas el amor y la misericordia que ha mostrado sobre tu vida, a los que te han ofendido y herido. Debemos perdonar a otros como nosotros hemos sido perdonados. Fuimos perdonados por gracia, no porque le pagamos a Dios con nada.

El deudor fue perdonado, pero cuando halló a un consiervo que le debía 100 denarios, NO perdonó como se había hecho con él. Por el contrario, lo echó en la cárcel para que le pagara. Lo que debía su consiervo era equivalente a 1 denario = 1 día de trabajo; 100 denarios = Sólo 3 meses y 10 días de trabajo.

Él no tuvo misericordia del que le debía mucho menos en comparación con lo que su Señor le había perdonado. Cuando su Señor se enteró de lo que éste había hecho, lo reprendió diciendo: "Siervo malvado".

32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. (Mateo 18:3-35).

A este hombre se le reclamó no haber perdonado como él lo fue. La Palabra nos dice que demos de gracia lo que de gracia recibimos. De gracia recibisteis, dad de gracia (Mateo 10:8b).

Como consecuencia de su falta de perdón fue entregado a los verdugos para ser atormentado. La falta de perdón trae a nuestras vidas mucho sufrimiento. Al único que le estás haciendo daño con no perdonar es a ti mismo. Si ya te hirió la ofensa, no te lastimes más no perdonando, suficiente es con el dolor de la ofensa!!.

Aunque ya se le había perdonado la deuda, frente a su falta de perdón con su consiervo, tuvo que pagarla de nuevo e iba a ser torturado, hasta que pagara su deuda.

De igual forma el resentimiento, y la falta de perdón nos torturan hasta que decidimos obedecer a nuestro Padre Celestial y perdonar a otros como Él nos ha perdonado a nosotros. Así, perdonando a otros; pagamos la deuda y somos libres de los verdugos (ira, enojo, amargura, etc.) que nos atormentas robándonos la paz de nuestras vidas.

II. Es el tiempo de decidir ¿De quién quieres ser esclavo?.

Muchos creen que son libres porque van a la iglesia, o porque trabajan en la obra de Dios, o por ser llamados cristianos. Sin embargo, el que no perdona a quien le ofende o le hiere, está en pecado!!!. Es así esta pecando, "trabaje lo que trabaje" en la obra de Dios y tenga los años que tenga siendo cristiano.

Aquellos que no han ido a Cristo para recibir y/o extender el perdón, a través de la Cruz; son esclavos del pecado, y necesitan la libertad que sólo Cristo puede darles.

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? 34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado (Juan 8:31-34).

Por otro lado Las Escrituras dicen:

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia (Romanos 6:16-18).

Perdonar es obedecer la sana doctrina y esto nos convierte en siervos de la justicia. Por el contrario, el no perdonar nos hace esclavos del pecado tal y como lo relatan estos versos anteriores.

III. Vamos a perdonar hoy.

Si no perdonamos, la falta de perdón estorbará nuestra comunión con Dios. Tomemos hoy la decisión de perdonar. Para esto, te sugiero que Hagas una lista de personas a las que debes perdonar. Pídale al Señor que te dé el poder, el valor, la actitud etc. para perdonar a estas personas, y después suéltalos y olvídelo en cuanto a la ofensa.

Abandona el orgullo y perdónalos hoy!!.

El titulo de la lista puede ser "Las personas a las que hoy nos disponemos perdonar."

Yo te recomiendo que para hacer mejor las cosas, que antes de hacer tu lista, procedas renunciar a frases como: "Nunca lo perdonaré por lo que me hizo", "Si yo perdono pero no olvido, que va!!!", etc.

Tomas estas líneas que te dibujo a continuación, para hacer tu lista y luego oremos presentando ante Dios el perdón a estas personas y el porqué le perdonamos.

Tal vez no sean sólo personas las que aparezcan en tu lista, se puede tratar de una organización, de un país, de un gobierno, de una iglesia, etc. Empieza ahora a orar y a llenar esta lista y una vez y la concluyas, oremos al Padre por su misericordia para que la misma, se refleje en nosotros y que nos de sus ojos para ver las personas, a las organizaciones de esta lista como él las ve, y que con el mismo corazón de agradecimiento por el perdón que hemos recibido de Dios, procedamos a perdonar.

Quédate en oración un par de días a favor de estas personas y /o organizaciones, mantente bendiciéndoles e intercediendo por ellos en el Nombre de Jesús.

Espero en Dios que la primera parte de este mensaje haya sido edificación para tu vida, para seguir leyendo la segunda parte del mismo puedes ir a la Sección de Mensajes de www.aurinrodriguez.org y leer el mensaje llamado: Es de valientes perdonar.

Aurín Rodríguez

primi sui motori con e-max

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar