Aurín Rodríguez

Tu tienes una vida de oportunidades y propósito!

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Buenos Modales a nuestros hijos

Estoy sorprendida de lo ardua que es la labor de educar a nuestros hijos. Considero que existen 3 razones fundamentales para hacerlo:

1. Que aprendan a vivir civilizadamente dentro de la sociedad.

2. Que sean personas aceptadas por el círculo que los rodea (familia, amigos y maestros).

3. No sabemos cuánto tiempo van a estar con nosotros (padres o tutores). Aunque parezca fatalista, un hijo educado transita mucho más fácil por los caminos de la vida.

Estos consejos los conocemos, no obstante, voy a citar tres puntos que considero que no debemos perder de vista:

 

1. Mientras hacemos cada tarea con ellos (Bañarlos, peinarlos, etc.) podemos irles hablando de temas tales como: la higiene, cómo comportase en situaciones dadas, qué hacer en caso de emergencia, y asegurarnos de que nos comprendan. Me ha dado mucho resultado hacerles historias de mi niñez; mis hijas muestran mucho interés y, mientras yo revivo buenos recuerdos, vamos aprendiendo buenas enseñanzas de nuestros padres.

2. Debemos estar bien conscientes de las palabras que hablamos e ir tratando de mejorar nuestra dicción y vocabulario por el hecho de que nuestros hijos aprenden por repetición e imitación. La lectura es imprescindible para esto.

Mi hija menor me dice: Mami ¿Qué es una "picota"? Yo le pregunto: ¿Dónde oíste eso? La grande responde: "Tú eres quien dice eso siempre". Creo que debemos empezar con urgencia por eliminar palabras cortadas: pa' allá, pa'acá, qu'e eso, etc.

3. Debemos siempre resaltar la buena conducta de nuestros hijos porque esto los motiva a ser mejores cada vez.

Desde el nacimiento hasta los 24 meses el niño explora; desde los 2 años quiere hacer todo solo y es cuando empezamos a darles directrices gradualmente. Claro, todo esto debe estar acompañado de nuestro carácter para saber poner disciplina y establecer límites que nuestros hijos puedan comprender.

Es impresionante ver cuán importante es lo que hacemos cada día. Bañas a tus hijos tres veces al día y lo ves como un trabajo arduo, pero luego del tiempo te das cuenta que la piel de tu hijo es más hermosa, tiene mejor color y a la misma vez, has inculcado pulcritud a través de una labor que quizás no estabas pensando que iba a ser redituable.

Personalmente creo que Dios visita con bendición lo que hacemos día a día con esmero, sin esperar nada. Una vez fui llamada por la directora de la escuela de mis hijas para ver si podía distribuir la merienda a los niños de la escuela, por la manera en que mis hijas iban adecuadamente vestidas y su merienda organizada.

Cada tarea hecha o dejada de hacer, luego nos pasa la cuenta. Dios nos ayude porque ciertamente uno no puede dar lo que no tiene. Si nosotros mismos no le damos importancia a esto, nuestros hijos tampoco lo harán.

Cada hijo que es una generación que el Señor nos ha entregado para administrar, y como somos obedientes, todo lo que hacemos lo hacemos como para El.

Aura Rodríguez de Milton
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